Luz Long, cuando quedar segundo es lo de menos

 

Corría julio del año 1943 y la Segunda Guerra Mundial comenzaba a cambiar de color. Los aliados desembarcan en Sicilia  en la operación anfibia más grande de la guerra hasta ese momento. Muchos alemanes tuvieron tiempo de huir a la península italiana, pero no todos corrieron la misma suerte. Entre ellos, un hombre de 30 años que el 13 de julio de 1943 según algunas fuentes, el 14 según otros, moría por una pérdida excesiva de sangre tras herida de bala, y que se llamaba Luz Long.  ¿ Y quién era Luz Long ?

Retrocedamos siete años en el tiempo. Estamos en Berlín durante el verano de 1936 y se están celebrando los Juegos Olímpicos a mayor gloria del nazismo y de Adolf Hitler. Una organización modélica, un comportamiento exquisito, Alemania no es tan fiera como la pintan pensaba mucha gente presente en los Juegos. Pero las apariencias engañan, vaya si engañan. Leni Riefenstahl nos dejó imágenes  bellísimas de aquellos días. Y si alguién fue la estrella de aquellos juegos, ese fue Jesse Owens. Cuatro medallas de oro en atletismo durante unos mismo JJOO , algo que sólo Carl Lewis en 1984 y Fanny Blankers-Koen en Londres 1948 repetirían. Pero no todo fue un camino de rosas para Jesse Owens.

El 3  de agosto se celebraba la prueba clasificatoria de salto de longitud. Owens acababa de ganar su primera medalla en los 100 metros lisos y se disponía a clasificarse para la final de longitud. Disponía de tres saltos para meterse entre los 16 mejores. Pero las cosas no empezaron bien para el de Alabama. Los dos primeros saltos fueron nulos, por poco, pero nulos al fin y al cabo. Owens estaba arriesgando demasiado cuando tenía piernas de sobra para clasificarse. Y entonces aparece nuestro protagonista, Luz Long. Era el mejor atleta alemán en la prueba y uno de los grandes rivales del americano y ya estaba clasificado para la final. Él no quería ganar sin Owens en la final, o simplemente era un excelente deportista y mejor persona, que aconsejó al americano como debía hacer su carrera para evitar otro nulo y meterse en la final. Sí, ayudar a un atleta negro, en Berlín, y  en el año 1936. Y Jesse Owens  le hizo caso y pudo meterse en la final. El objetivo de las cuatro medallas de oro seguía en pie y todo gracias a un DEPORTISTA que no sabía lo que aquella actitud le acarrearía años más tarde.

La final se disputó un día más tarde, el 4 de agosto, mientras Owens se clasificaba para la final de 200 metros, disputaba una reñida prueba con Long.

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Y Owens sumaba su segunda medalla de oro en Berlín, delante de Hitler y por delante de un Long que batió el récord de Alemania y obtenía una muy meritoria medalla de plata. Para el recuerdo quedará que el japonés Naoto Tajima obtuvo la medalla de bronce. Estos tres países serían tristemente protagonistas en los próximos años.

Sommerolympiade, Siegerehrung Weitsprung

Pero eso no impidió que Owens y Long estrecharan lazos de amistad durante los siguientes años. Owens se quejaba amargamente del trato recibido en EEUU por el color de su piel, a pesar de ser el mejor deportista olímpico hasta la fecha, y la actitud de Long con Owens no fue bien vista por los jerarcas nazis, y a pesar de que gran cantidad de medallistas alemanes en los JJOO quedaron exentos de luchar defendiendo a un régimen sin sentido como era el nazi, fue obligado a alistarse y combatir por Alemania.

Y volvemos al comienzo, las tropas aliadas invaden Sicilia y entre los alemanes que defienden la isla y que no huyen a tiempo hay un medallista de plata olímpico. Un deportista que podía saltar 8 metros, pero que no podía esquivar las balas. Y Luz Long cae herido y sabe que está cercana su muerte. Sabe que le queda poco tiempo, pero aún tiene fuerzas para escribir una última carta. A quién si no, a su gran rival y amigo Jesse Owens:

“Mi corazón me dice que quizás esta sea la última carta que escriba en mi vida. Si así fuera, te ruego que hagas algo por mí. Cuando la guerra acabe, por favor, viaja a Alemania, encuentra a mi hijo y explícale realmente quién fue su padre. Háblale de los tiempos en los que la guerra no logró separarnos y dile que las cosas pueden ser diferentes entre los hombres de este mundo. Tu hermano, Luz”

Y por supuesto Jesse Owens cumplió la última petición de Luz Long y años más tarde, una vez finalizada la guerra, visitó Berlín y pudo decirle a Kai Long cuán grande había sido su padre. Y nos dejó otra frase que explicaba perfectamente sus sentimientos ante el padre de Kai:

“se podrían fundir todas las medallas y copas que gané, y no valdrían nada frente a la amistad de 24 quilates que hice con Luz Long en aquel momento”.

El barón de Coubertain, el impulsor de los JJOO en la Edad Moderna nos dejó otra frase mítica que todos conocemos ” lo importante no es ganar, sino participar”. No hay mejor embajador  de esta frase que Luz Long, la medalla de plata más dorada de la historia olímpica.

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